La pobreza y la desigualdad siguen figurando entre los mayores desafíos estructurales de la sociedad colombiana. Si bien las cifras nacionales recientes muestran avances significativos —destacándose el año 2025 como uno de los hitos sociales más importantes de la administración de Gustavo Petro—, la mirada regional matiza estos resultados: hasta 2024, Colombia se mantenía como la nación más desigual de Latinoamérica y con uno de los niveles de pobreza monetaria más elevados.
En el periodo comprendido entre 2022 y 2025, los indicadores oficiales reflejan la magnitud y a la vez los límites de este proceso de reducción (DANE, 2026a; 2026b). La pobreza monetaria cayó del 36,6 % al 28 %, lo que significó un descenso de 8,6 puntos porcentuales y rompió el piso histórico de la serie 2012-2025. Pese a este avance general, centros urbanos como Valledupar (40,2 %), Sincelejo (43,3 %), Riohacha (45,4 %) y Quibdó (61,7 %) mantuvieron cifras alarmantemente altas.
Por su parte, la pobreza monetaria extrema descendió del 13,8 % al 9,6 %, registrando en 2025 su primer registro por debajo del umbral del 10 % en toda la serie, con la mitad de esta caída concentrada en el último año. No obstante, en términos absolutos la miseria afectó a un volumen mayor de población en 2025 (4,972 millones) comparado con el año 2017 (4,784 millones).
Finalmente, la pobreza multidimensional pasó del 12,9 % al 9,9 %, evidenciando que las mejoras no se restringieron únicamente a los ingresos monetarios de los hogares. Sin embargo, al comparar este comportamiento con la tendencia del periodo 2012-2021, la velocidad de disminución experimentó una moderación, lo que alerta sobre la creciente dificultad institucional para mantener ritmos acelerados de reducción.