Aunque el Caribe se distingue por su riqueza cultural y ecosistémica, la región también refleja la profundización del conflicto armado. La Defensoría del/ Pueblo alertó en febrero/ de/ 2025 que más del/ 70/ % del territorio nacional está bajo influencia de grupos armados ilegales, con fo cos críticos en la Sierra/ Nevada, la Serranía de Perijá y los Montes de María (Infobae, 2025). Además, estudios de prensa estiman la presencia de actores armados en 790 municipios, incluidos varios caribeños.
Las cadenas montañosas que interrumpen la continuidad territorial (Sierra/ Nevada de Santa Marta -Cesar Magdalena La/ Guajira-), Serranía de/ Perijá (Cesar La/ Guajira) y Montes de María (Bolívar Sucre), generan corredores naturales con débil gobernanza, idóneos para rutas de narcotráfico, contrabando y minería ilícita, tal como lo describen varios autores (Chala/ et/ al., 2022). A esto se suma la cercanía a puertos y caletas del Caribe que facilitan la salida de cocaína hacia Centroamérica y Europa, como lo revelan las incautaciones realizadas entre abril y mayo/ de/ 2025 por parte de la Armada y la Fuerza Aeroespacial, de 2,3/ t y 511/ kg de clorhidrato de cocaína, respectivamente, en operaciones frente a Cartagena y Puerto Bolívar (Fuerza Aeroespacial Colombiana, 2025).
La desmovilización del Bloque “Martín Caballero” o “Bloque Caribe” de las extintas FARC EP en 2016 no representó el fin del conflicto armado en la región Caribe. Al momento de la firma del Acuerdo Final en el Teatro Colón, persistían activamente al menos tres conflictos armados en la región: (i) en el sur de Córdoba, entre las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) y los Caparros; (ii) en el sur de Bolívar, entre el ELN y las disidencias del Estado Mayor Central (EMC) frente a las AGC; y (iii) en el sur del Cesar, entre el ELN y la Fuerza Pública.
A estos conflictos se sumaron posterior mente dos más: (iv) en la Sierra Nevada de Santa Marta, entre las AGC y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN); y (v) en los Montes de María, entre las AGC y el Estado. Todos ellos permanecen activos a la fecha, con dinámicas diferenciadas que responden tanto a la composición de los actores involucrados como a las características territoriales y económicas de las subregiones. Algunos se han agravado.
En términos de seguridad, se ha evidenciado una creciente presencia de Grupos Armados Organizados (GAO) y la aparición de nuevos Grupos Delincuenciales Organizados (GDO), cuya disputa por el control territorial se manifiesta a través de amenazas, homicidios selectivos, restricciones a la movilidad y otras formas de coacción. Estas dinámicas han generado un clima de temor generalizado en las comunidades, afectando gravemente la vi da cotidiana, debilitando las redes sociales y comunitarias, e incrementando los riesgos para líderes y lideresas sociales. A su vez, estas condiciones han limitado el desarrollo de actividades económicas y productivas en zonas rurales y periurbanas.
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4. El desafío del cambio - Web- Caribe