Chocó: La Crisis Humanitaria No Da Tregua En El Gobierno Del Cambio

La noticia de un plan orquestado por integrantes del Clan del Golfo para cometer una oleada de feminicidios en Quibdó en represalia contra supuestos integrantes de bandas criminales contrarios a su organización, despertó la indignación nacional a me diados del año 2024. Este hecho era apenas la culminación del proceso de expansión territorial del Clan del Golfo para controlar el departamento del Chocó, hoy bajo la autodenominación de “Ejército Gaitanista” (EGC), la organización narco-paramilitar más grande del país, que además se ha posicionado como el principal grupo armado ilegal en el panorama del conflicto armado interno.

Justo con la firma del Acuerdo de Paz del Teatro Colón con las extintas FARC en el año 2016, el grupo criminal que se conocía como “Los Urabeños”, “El Clan Usuga” o AGC, desplegaron el desarrollo de sus operaciones para consolidarse en el norte del Chocó, el Bajo y el Medio Atrato, como lo ha señaló en una entre vista reciente con el medio Baudó Agencia Pública el ex-comisionado de paz Danilo Rueda.38 En aquel momento desarrollaron un cambio estratégico en su forma de relacionarse con el territorio y las comunidades, con un modelo operativo que en opinión de Rueda no pasa necesariamente por amenazas, asesinatos se lectivos, masacres o desplazamientos.

Por el contrario, las AGC se definieron como “distintos” a los grupos anteriores de Autodefensas que delinquieron en la región, asegurando a la población que no iban a cometer los mismos errores. Señalaron explícitamente que su proyecto y propósito no era el mismo de las Autodefensas Unidas de Colombia; y finalmente, se ubicaron en los puntos que abandonaron las FARC en su estrategia de guerra de guerrillas. Este cambio estratégico ha definido el copamiento casi total del departamento del Chocó por parte del Clan del Golfo, impidiendo la entrada o el surgimiento de disidencias de las extintas FARC, pero también ha significado la pérdida de control territorial del Ejército de Liberación Nacional, que antes era fuerte en el centro y sur del departamento.

Un capítulo aparte lo merece la violencia urbana en Quibdó, donde bandas criminales herederas de las estructuras paramilitares y de las extintas FARC mantienen una confrontación permanente por el control de barrios y rentas ilegales. Aunque los pactos tempranos durante la gestión del excomisionado de paz Danilo Rueda con dos de estas facciones, Los Mexicanos y los Locos Jam, permitieron desescalar la violencia y lograr una tregua, la disputa ha resurgido con el abandono de la mesa de paz urbana en Quibdó tras el cambio de dirección en la Oficina del Alto Comisiona do para la Paz.

 

Descargar

 

4. El desafío del cambio - Web- Chocó
Política de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible.

La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudarnos a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Tienes toda la información sobre privacidad, derechos legales y cookies en nuestra página de privacidad y cookies.